Food and Cook by trotamundos

24 mayo 2012

Raviolis fritos con salsa alla marinara y Ensalada de manzana y queso rulo con vinagreta de mostaza

Con la llegada del buen tiempo las ensaladas y los platos ligeros se hacen imprescindibles en casa, y aunque en mi dieta siempre está presente una buena ensalada, ahora es cuando más me apetecen, especialmente las que llevan frutas que son mis preferidas, así que pensé, nada mejor que una rica ensalada para  acompañar estos deliciosos raviolis fritos.

Si habéis estado en Estados Unidos seguro que en muchos restaurantes os habréis encontrado en su carta con estos raviolis fritos, realmente nada más los lees te invade la curiosidad por probarlos, ya que aquí no es nada común tomarlos así.  La primera vez que los probé fue en Nueva York un local de Greenwich Village y me encantaron, tanto es así que nada más llegar de aquel viaje no podía de dejar de pensar en prepararlos en casa, sabía que serían todo un éxito, y así fue, desde entonces es uno de los aperitivos más populares de mi recetario.

Los raviolis fritos son todo un clásico entre los aperitivos norteamericanos, y aunque el origen de este plato sigue siendo incierto, todo apunta a que fue en St. Louis, Missouri donde se realizaron por primera vez, concretamente en el restaurante Mama’s on the hill, llamado anteriormente Oldani, donde el chef Fritz accidentalmente los introdujo en aceite en vez de en agua para cocinarlos.  Al ver que el resultado fue bueno, decidió condimentarlos y añadirle el rebozado con el que actualmente se sigue tomando, el éxito fue tal en el restaurante que se convirtió en una de las estrellas de su menú.  Pronto se extendería esta forma de cocinarlo a los restaurantes de la zona, así como al resto del país, convirtiéndose en todo un clásico.

Es tradicional acompañar estos raviolis fritos con una salsa italiana de tomate denominada “alla marinara”, elaborada con tomates, ajos, cebollas y albahaca fresca.

Podéis utilizar cualquier ravioli de pasta fresca, según el relleno que más os guste, hay muchos en el mercado, y la verdad es que son deliciosos.  Con las salsas ocurre lo mismo, podéis optar por  la clásica marinara, realmente deliciosa, pero si queréis ponerle otra que os guste más el resultado también es magnífico.

Cuando tengo invitados y preparo este aperitivo suelo hacer varias salsas, ciertamente siempre pongo la marinara, porque me encantan sus sabores sencillos e intensos, pero también introduzco nuevas salsas, algunas a base de quesos, y el conjunto es un verdadero festín!

Y para hacer de ellos un menú completo nada mejor que acompañarlos de una suculenta ensalada, donde la fruta y el queso no pueden faltar, me encanta esta unión, aporta unos sabores exquisitos al plato y hacen de ella un plato completo y cómo no, sano.

Sobre los quesos en las ensaladas casi siempre utilizo cuatro o cinco tipos que son los que para mí gusto combinan fantásticamente con este tipo de platos, entre ellos está el queso rulo de cabra, el parmesano, cualquier variedad de queso azul, un camembert, va fenomenal cuando lo freímos, y un buen manchego.

La que os muestro hoy lleva queso rulo y combina maravillosamente bien con la manzana y las grosellas, ya que esta le aportan esa jugosidad que tan bien le sienta a este tipo de quesos.

El aliño en las ensaladas es un tema primordial y que suelo cuidar mucho, ya que el sabor que aporta una buena vinagreta o un buen vinagre a nuestras ensaladas hacen que estas tomen otra dimensión, convirtiéndolas en un plato absolutamente exquisito.

En esta ocasión he acompañado la ensalada con una deliciosa vinagreta de mostaza, aunque podéis realizar la que más os guste, hay una variedad inmensa de ellas y podéis innovar en cuanto a sus ingredientes, sólo tendréis que tener algo en cuenta, y esto es fundamental para que nuestra vinagreta sea un éxito, una regla, y es esta, 1 parte de vinagre por 3 partes de aceite.  A partir de aquí podéis ir jugando con ella en función de vuestros gustos.

Y algo que siempre repito, pero que es importantísimo, no aliñar nuestras ensaladas hasta el ultimo minuto, justo antes de servirlas.  Si tenéis invitados, mi consejo es que llevéis la ensalada a la mesa sin aliñar, poned la la vinagreta en una salsera y aliñarla justo antes de comerla, así garantizamos que el plato sea un éxito.

A la hora de servir estos raviolis podéis optar por ponerlos en una bandeja o plato acompañado de las salsas con las que lo vayáis a servir o en pequeñas brochetas, como las que veis, las cuales resultan muy vistosas y dan una presentación muy coqueta de este  rico aperitivo.

Espero que hayáis disfrutado de este exquisito aperitivo, es delicioso y tan fácil de hacer que se que os encantará, y que este fin de semana en muchas casas habrá “raviolis fritos con salsa alla marinara” y una buena ensalada.

Nos vemos la semana que viene, pasadlo bien!! Love

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Raviolis fritos 

1 paquete de raviolis de pasta fresca

240 ml. de buttermilk ( * puedes ver la receta casera al final del post)

pan rallado

queso parmesano

aceite de oliva o girasol

Ponemos en un bol la buttermilk y en otro el pan rallado. Mojamos los raviolis en la buttermilk, escurrimos bien y los pasamos por el pan rallado, seguidamente los vamos dejando sobre una bandeja. 

En una sartén o cazo añadimos el aceite hasta alcanzar una profundidad de unos 5 cm aproximadamente. Lo calentamos a fuego medio y cuando esté caliente, vamos añadiendo los raviolis, no añadir demasiados de una vez ya que tiene que haber separación entre unos y otros para una correcta fritura.

Cuando veamos que adquieren un ligero tono dorado, le damos la vuelta con mucho cuidado y lo doramos por la otra cara.  Los sacamos y los dejamos escurrir sobre papel de cocina.

Lo servimos acompañado de la salsa que más nos guste y los rociamos con un poco de queso parmesano.

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Salsa alla marinara

30 ml. de aceite de oliva

2 ajos

1  cebolla mediana

1 lata de tomate triturado

2 cucharadas soperas de albahaca fresca

sal

1 pizca de chile molido (opcional)

En una sartén ponemos el aceite de oliva con la cebolla cortada en trozos pequeños a fuego medio y lo cocinamos hasta que esté ligeramente dorada, momento en el cual añadimos el ajo y lo dejamos cocinar unos minutos 3 minutos más. Seguidamente añadimos el tomate y la sal. 

Cocinamos a fuego medio hasta que los tomates se hayan reducido, aproximadamente unos 15 minutos.  Una vez que el tomate se haya reducido, añadimos la albahaca y el chile, si queremos dar un toque picante, y cocinamos durante unos 2 minutos más. Servir para acompañar a los raviolis.

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Ensalada de manzana, apio y queso rulo con vinagreta de mostaza

1 bolsa de brotes de berros

2 tallos de apio

1 manzana

4 racimos de grosellas

1 cebolla mediana

Queso de Cabra

nueces

Aliño de mostaza

1 cdtas. de mostaza de Dijon

2 cdas. de vinagre

6 cdas. de aceite de oliva

sal

pimienta molida

3 hojas de albahaca fresca

Lo primero que haremos será poner los brotes en remojo, y mientras preparamos el resto de los ingredientes, para ello picamos la cebolla finamente, seguiremos picando el apio también en láminas finas y reservamos.

Enjuagamos la manzana y la cortamos, troceamos las nueces ligeramente, por último desmenuzamos el queso de cabra.

Escurrimos los brotes de berros y lo pasamos por la centrifugadora, de este modo nos aseguramos que no queda nada de agua, disponemos las mismas sobre la fuente donde la vayamos a servir y añadimos el apio, la cebolla, la manzana, las grosellas, las nueces y el queso rulo.

Preparamos nuestra vinagreta de mostaza y para ello disponemos todos los ingredientes en un bol y mezclamos bien hasta emulsionar.

Añadimos nuestro aliño sobre la ensalada y la servimos de inmediato.

!!Disfrutadla¡¡

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* BUTTERMILK: La buttermilk es suero de leche resultante de la elaboración de la mantequilla, y es muy empleado en la cocina, ya que la reacción que tiene con el bicarbonato produce una textura ligera.

No es muy común encontrarlo en nuestros supermercados, pero en las zonas de costa suele encontrarse con total normalidad debido a la cantidad de extranjeros que residen en la zona.

Para los que no lo encontréis con facilidad, no os preocupéis ya que podemos prepararlo en casa, tan sólo tenemos que poner en un bol 240 ml. de leche, añadirle una cucharada rasa de vinagre o de zumo de limón y dejarlo reposar durante 10 minutos a temperatura ambiente. Transcurrido este tiempo lo mezclamos todo y ya tendremos nuestra buttermilk casera lista para usar!.


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16 mayo 2012

Tartiflette

Soy una consumidora empedernida del queso, en casa es uno de los productos estrellas que jamás faltan en mi despensa, así como tampoco una buena tabla de quesos variada en cualquier reunión, sin duda lo adoro y me gusta incorporarlo en mis recetas, algo que podéis comprobar en el blog, ya que muchos de mis platos tienen este ingrediente y siempre que puedo me gusta ir ampliando mi recetario en torno a ellos.

Y como siempre ando buscando nuevas recetas para los distintos tipos de queso que voy comprado, la tartiflette era una de las que no podían faltar en mi recetario personal, ya que es malvadamente deliciosa y  para una amante del queso como lo soy casi de obligado cumplimiento hacerla teniendo queso Reblochon en casa.

Este fin de semana estuve comprando quesos y me traje una gran variedad de ellos, esto es algo que disfruto especialmente, ya que me alimentaría de ellos el resto de mi vida, así que entre toda la variedad me traje el Reblochon, un queso que me encanta y que tomo habitualmente, pero en esta ocasión su destino estaba escrito, Tartiflette.

La tartiflette es un plato típico de la gastronomía francesa, concretamente de la región de Saboya el cual se elabora con queso reblochon, el alma del plato, patatas, cebollas, bacon, pimienta, y vino blanco, aunque en la actualidad existen muchas versiones de este popular plato tan suculento y sustancioso.

Este plato aunque realmente no es una receta tradicional de la tierra, ya que lo inventaron en los años ochenta los integrantes del comité local del queso para así aumentar las ventas del queso Reblochon, obtuvo tal éxito que hoy en día lo encuentras de forma habitual en los menús de la región francesa de Saboya, así como en el resto de Francia.

El Reblochon es un queso de corteza lavada, es decir, que la superficie del queso se frota con una solución de salmuera que hace que crezca una bacteria y transforme su textura haciéndola más suave, flexible y con una corteza pegajosa, la cual la podemos encontrar en una amplia gama de colores. Además de esta solución también se usa la cerveza, la sidra, o un destilado de uvas para lavar este tipo de quesos, entre los que se encuentra el Reblochon.

Es algo habitual en este tipo de quesos el fuerte olor que desprenden y que en ocasiones no se corresponde en absoluto con su sabor, ya que normalmente este suele ser más suave de lo que nos imaginamos, algo que a muchas personas les frena a la hora de consumirlo.

Yo en esta receta receta he utilizado el queso Reblochon, que puedes encontrarlo con cierta facilidad en los hipermercados, pero si no fuese así, no te preocupes y sustitúyelo por otro como un buen Brie o incluso Emmental.

El otro ingrediente estrella de este plato son las patatas, búscalas de la mejor calidad posible y si son patatas nuevas mucho mejor, ya que las vamos a cocinar con la piel. Ahora están en plena temporada y seguro que en cualquier mercado las encuentras sin ningún problema, su piel fina y lisa es perfecta para esta receta.

El toque de hierbas aromáticas me encanta, y admito que el romero, da un gusto especial que en casa nos fascina, aunque no dudéis en añadir cualquier otro, a mí me encanta ponerle un poco de tomillo fresco, le da una sabor exquisito.  En casa siempre tengo un buen surtido de hierbas aromáticas, no cuesta nada tener un mini-huerto con ellas y el resultado es inigualable, siempre frescas y recién cortadas.

La tartiflette es un plato que os gustará, es completo, contundente, delicioso e ideal para disfrutar de una magnífica comida, además si lo acompañáis de una rica ensalada, tendréis un menú perfecto.  Y ahora que tenemos estas buenísimas patatas nuevas en el mercado es la mejor ocasión sin duda alguna para disfrutar de este maravilloso horneado.

Y hasta aquí el post de hoy, espero que disfrutéis de esta espectacular tartiflette francesa y que paséis un buen fin de semana. Nos vemos la próxima semana

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Tartiflette

200 gr. de bacón ahumado

3 cebollas grandes

2 dientes de ajo

2 cdas de vino blanco.

700 gr. de patatas

300 gr. de queso reblochon

170 ml. de nata líquida

sal

pimienta negra

aceite de oliva

1 ramita de romero

En una sartén ponemos media cucharada de aceite de oliva junto con el bacon y lo freíamos hasta que esté dorado.  Reservamos.

Cortamos las cebollas en rodajas finas y las freímos en una sartén con 4 cucharadas de aceite de oliva hasta que estén doradas. Cinco minutos antes de terminar de freírlas añadir los ajos cortados en láminas.  Añadimos el vino blanco y los dejamos evaporar hasta que se haya consumido por completo.

Mientras se vamos friendo la cebolla preparamos las patatas, mejor si son nuevas, para ello limpiamos muy bien las patatas cuidándonos de que queden bien limpias y sin ningún tipo de restos en su piel, ya que las vamos a utilizar con piel.

Una vez que las hemos limpiado, las cortamos en rodajas de 1/2 cm. de grosor aproximadamente.  Las ponemos en una olla junto con la rama de romero, un poco de sal y las cubrimos con agua fría.  Las calentamos y cuando rompa el agua a hervir, las dejamos que se cuezan durante 5 minutos más, momento en el que las retiramos y las dejamos escurrir.

Añadimos el bacon a las cebollas y las mezclamos bien hasta integrarlo, retirar el exceso de aceite si lo hubiese.  Cortamos el queso en rodajas finas, podéis quitar la corteza si os apetece, (yo siempre la pongo porque le da una textura magnífica y en ningún caso sientes que tomas corteza,  pero tened en cuenta que el queso debe de estar fresco y tierno, si estuviese un poco más maduro y su corteza fuera más pegajosa, es preferible retirarla).  Reservamos.

En la fuente donde lo vayamos a hornear, ponemos la mitad de las patatas en el fondo, seguidamente añadimos una capa de cebolla y bacon, añadimos un poco de pimienta, seguidamente añadimos otra capa de patatas y otra de cebolla y bacón.  Seguidamente añadimos la nata líquida por encima.  Y por último terminamos distribuyendo nuestro queso por toda la fuente.

Lo introducimos en el horno, precalentado a 200º, y lo horneamos durante unos 30 minutos aproximadamente o hasta que el queso adquiera un bonito color dorado.


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10 mayo 2012

Petit de chocolate

Este fin de semana ha sido intenso en cuanto a emociones, ya que una de mis mejores amigas, Martina, se ha marchado a vivir a Londres, su marido ha sido trasladado de sucursal y se instaran allí, algo que ella no lleva demasiado bien, pero estoy convencida que se adaptará muy bien, y que nos veremos más de lo que piensa, total Londres está a tan sólo dos horas, así que ánimo!!

Hoy he preparado este post pensando en ella, ya que estos deliciosos Petit de chocolate como nosotras lo llamamos, son sus preferidos y es raro la vez desde que le di la receta que no los ponga como postre en sus cenas.  La ultima vez que viaje a Paris, me traje estos pequeños vasos con la forma de los petit para las dos y la verdad es que lo hemos usado muchísimo!!

Los vasitos son de La Vaissellerie, si vais por Paris, seguro que pasaréis por alguna de sus tiendas, ya que tienen varias por toda la capital y además su escaparte y su pequeño tenderete justo delante de la tienda harán que te pares en ella, hay tantas cosas hermosas que puedes llegar a perder la cabeza!

Esta receta es muy sencilla y tremendamente rica, además se hace en un abrir y cerrar de ojos, algo que viene genial cuando no tenemos demasiado tiempo para dedicarnos como quisiéramos a la elaboración de un postre, aunque claro esta, no por ello vamos a renunciar al sabor de un intenso postre de chocolate que nos haga disfrutar, sobre todo a los que nos apasiona el chocolate.

Podéis utilizar el chocolate que más os guste, y en función del porcentaje de cacao que este tenga obtendréis unos resultados más o menos intenso en cuanto a sabor, si optáis por el chocolate con leche obtendréis un postre suave y cremoso realmente tentador, a mí me encanta así, pero como digo podéis optar por vuestro chocolate preferido.

Me gusta acompañar este tipo de postres con galletitas, especialmente con las de la marca Jules Destrooper, son una de mis preferidas y admito que me vuelven loca, todas son tan ricas que cualquiera de sus variedades casan fenomenal con este postre.

Y como dicen que el chocolate posee un auténtico don para hacernos sentir felices, espero que este post, con nuestro postre preferido Marti, te saque una sonrisa!! Love

Bueno, espero que disfrutéis de esta receta y que este finde os pongáis con ella, se que os gustará, ya que su sabor es delicioso y resulta ideal para tomarlo a cualquier hora del día

Nos vemos la próxima semana.  Besos

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Petit de chocolate

200 gr. de chocolate con leche

300 ml. nata líquida

300 ml. de leche

400 gr. queso crema (tipo Philadelphia)

100 gr. de azúcar

2 sobres de cuajada

Troceamos el chocolate y reservamos.  En un cuenco ponemos la cuajada con un poco de leche y la diluimos, reservamos.

Ponemos en un cazo, la nata, la leche y el azúcar, y lo calentamos hasta que la leche se haya disuelto, seguidamente añadimos el chocolate troceado  y lo vamos moviendo hasta que se derrita y quede la masa uniforme.

Seguidamente añadimos el queso, que habremos batido con anterioridad hasta conseguir una pasta más cremosa, y la añadimos al cazo, movemos hasta que veamos que el queso está integrado en la masa, y no haya grumos, después añadimos la cuajada y sin dejar de remover lo dejamos que hierba unos 3 minutos aproximadamente o hasta que veamos que la masa adquiere una textura más densa.

Pasamos la mezcla a los moldes donde los vayamos a servir y los dejamos enfriar a temperatura ambiente.  Una vez frío, los introducimos en el frigorífico durante unas 6 horas mínimo.


70 ComentariosEnviado por: TROTAMUNDOS

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